Carmencita y el rey león
05/06/14Carmen01

 

Carmen es mi querida sobrinita.
Desde que nació nos profesamos un amor incondicional y sincero.
Claro que toda la familia la adora igualmente, y más teniendo en cuenta que es la única sobrina. Es la reina absoluta del lugar.
Ya se sabe que, desde que las fotos son gratis, todo el mundo tiene fotos de todo. La madre de Carmen, Elena, asegura que tiene más de 10.000 fotos de su hija en el móvil:
Carmencita de bebé, Carmencita enfadada con su tía Neri, Carmencita de tiendas…

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en la piscina, en el mar, esquiando…

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dormida, de ejecutiva, en el Vogue…

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en toda clase de ocasiones, enfin, para qué vamos a seguir…

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Bueno, a lo que vamos, el otro día estuvimos en Madrid con sus padres, Neri y yo. Lo pasamos muy bien, estuvimos en las barcas del Retiro, el palacio de cristal, etc.

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El plato fuerte del viaje era ir a ver el famoso musical del Rey León.el rey leon01

 

 

Carmencita y yo ya habíamos visto la peli, y ya pasamos juntos el trágico momento de la muerte de Mufasa, el padre de Simba, que, después del asesinato de la madre de Bambi, y la visita de Dumbo a su mamá encarcelada, son los tres sucesos más traumáticos en la vida de todo niño occidental actual. Carmen, llorando a moco tendido me preguntaba: “¿Verdá, tío Tito, que el papá de Simba se ha morido?”
Y yo, muy diplomático: “Del todo”.

 

Bueno, pues, para esta ocasión del musical en Madrid, su madre y Neri me prohibieron terminantemente decirle a Carmencita que el papá de Simba se había “morido”, porque que si la niña se pone triste, que si luego me pregunta esto y lo otro…

 

La niña tiene cuatro años, una edad en que para unas cosas parece todavía un bebé: le encantan los ponis rosasponis02

de la tele, se queda abducida por Bob esponja, la familia de cebras, etc…

 

 

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y para otras, parece ya una pequeña lagarta: p.ej., ya elige su propia ropa en la boutique…

 

 

 

 

 

Bueno, el musical fue todo un éxito, la verdad es que fue una sorpresa muy agradable para mí también.
Pero, espoleado por la censura paterna, yo ya me quedé con las ganas de discutir con la chiquilla sobre la muerte y el más allá (los que me conocen ya saben que yo tengo alma de Herodes torturador de niños).

Así que, en un descuido de su madre, que me dejó a solas con su hija, le espeté:
A ver, Carmencita, pero por fin, el papá de Simba, ¿se ha morido o no se ha morido?

 

 

Y Carmencita, la pobre, se queda un rato pensando, y me dice:Carmen17.2
“Pues sí, se ha morido, pero ya sabes que esto son dibujos, y no existen de verdad”
(Qué lista, pienso yo, así elude preguntarse si en la vida real sus papás también se van a morir o no).

 

 

 

 

 

 

 

Y, literalmente, añade:
“Porque, vamos a ver, tío Tito: ¿Dónde se ha visto que unos leones hablen?el rey leon02

 

 

 

Toma castaña, la chiquilla.